En las aulas, uno conoce casi todo sobre el mundo que un día será propio. Durante los recreos, uno empieza a adueñarse de ese mundo. Muchos de los lectores de este libro están, en cada recreo, apropiándose del mundo; construyendo sus recuerdos futuros. Los escritores, como todos, han tenido sus primeros recreos y, como todos, los recuerdan en el sitio donde se guardan los mejores recuerdos. Algunos de ellos sabrán contar el mejor, o el peor. Otros, y ese también es el oficio del escritor, combinarán todos sus recreos y conseguirán inventar uno nuevo, ése que les gustaría haber vivido, o de ninguna manera, y escribirlo será una manera de hacerlo real.
Y como la mayoría de los escritores escriben
para ser leídos, seis de ellos se han reunido en este libro, para contarnos seis
recreos, en otros tantos relatos breves: El
primer recreo, de Laura
Ávila; Por
nada del mundo, de Adela
Basch;
Recreos
de terror, de Ariela
Kreimer; La
visita, de Mario Méndez; Un
plan maestro, de Graciela
Repún, y El
recreo del sombrero, de Emilio
Saad, quien además es ilustrador, y
autor de todos los dibujos. En cada uno de estos relatos, los autores nos
narrarán su recreo preferido, o por lo menos el más inolvidable; muy distinto o
por qué no, tal vez parecido a alguno de los recreos que hayan tenido o que
tendrán los destinatarios de este libro. Todos ellos son todavía pequeñas
mujeres y pequeños hombres, y sólo necesitan la libertad necesaria para
construir historias que valga la pena recordar En cuanto a nosotros, los que
peinamos las primeras canas, ahora sabemos que la memoria sirve para mejorar el
presente. Por eso, no está de más volver a gritar: ¡Todos al recreo!
Dibujo de cubierta: MAX AGUIRRE
Dibujos de interior: EMILIO SAAD