Emiliano Rodríguez Egaña

 

Nació en Buenos Aires antes de que se extinguiera la televisión blanco y negro.

De chico, le gustaba más jugar a la pelota que leer; hasta que cayó en sus manos un ejemplar de Moby Dick. Estuvo una semana leyendo y sin salir a jugar. Para colmo, en el colegio, en vez de prestar atención dibujaba ballenas blancas. Tuvo que dejar de dibujar en clase pero no pudo dejar de soñar historias. Para él cada animal, cada cosa, cada persona seguro tenía una para contar.

Ya más grande, su sobrina le pidió que le contara un cuento y como no entendía cómo un elefante podía ser celeste tuvo que dibujarlo. 

Escribió muchísimos cuentos más pero logró terminar muy pocos. De todas formas, su sobrina le insiste para que los termine a todos.

Luciano, el elefante celeste, es su primer libro, y es autor de los textos y de las ilustraciones.

 

 

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